¿Por qué deben jugar los niños?

¿Por qué deben jugar los niños?

Nos gustaría comenzar el Año Nuevo con algo divertido. ¡¿¡¿Y qué podría ser más divertido que el JUEGO?!?!

Pero el juego es más que diversión. También ayuda a los niños a mejorar su salud física y mental y crecer sus cerebros. Cuando un pequeñito vierte arena de una volqueta, o una niña de edad pre-escolar construye una casa con bloques, o un niño de edad escolar patea un futbol, no solo están divirtiéndose, pero también están ayudando a construir destrezas físicas, como la coordinación y la habilidad de moverse mejor, y ejercitando sus músculos mentales al aprenden sobre las causas y los efectos o cómo estimar el tamaño y la distancia.

El juego también ayuda a los niños a construir habilidades que los ayudará a aprender y poder enfocarse en la escuela. Los investigadores han demostrado que, de hecho, el juego cambia los componentes del cerebro—las células que se llaman neuronas—en la corteza prefrontal. Este es el área del cerebro que nos ayuda a resolver problemas, hacer planes, y controlar nuestras emociones y comportamientos. Al observar y hacer pruebas con otros animales, los científicos han encontrado que el juego conduce al crecimiento en la corteza prefrontal.

El juego también conduce a mejores habilidades sociales. Los científicos piensan que esto ocurre porque, cuando juegan los niños, tienen que inventar reglas, negociar, tomar turnos, y averiguar cómo evitar lastimar al otro.

Pero aquí va un punto importante: el tipo de juego es muy importante. El juego libre es lo que ayuda a crecer cerebros. Eso quiere decir que los niños mismos se ponen de acuerdo sobre las reglas (en vez de tener que un adulto se las imponga o arbitre) y planifican los roles, las actividades, y los relatos sin el aporte de los adultos. Los adultos pueden jugar con los niños, pero no deben dirigir el juego. El juego libre puede incluir muchas cosas como las actividades de arte, disfrazarse, construir modelos, partidos informales de basquetbol, futbol, etc., hornear, hacer joyas—el cielo es el límite. El punto clave es que el juego no sea estructurado y permita a los niños a usar sus imaginaciones, tomar sus propias decisiones, y resolver problemas entre sí mimos (aunque también funciona cuando los niños juegan solos).

Hoy día, lo difícil es asegurar que los niños tengan tiempo suficiente para jugar. Un estudio encontró que los niños han perdido alrededor de 12 horas de tiempo libre por semana y por eso están jugando alrededor del 25% menos que antes. Y existen muchas cosas que compiten con el juego libre, como las pantallas y los deportes organizados.

Entonces, ¿cómo puede asegurar que su niño o niña tenga suficiente tiempo para jugar? Aquí compartimos un par de tips:

  • Asegúrese que tienen muchas materiales como bloques, manualidades, y cosas que pueden usar para construir, crear, e imaginar. No tienen que ser cosas sofisticadas o caras. Una caja de ropa vieja puede servir de cofre del tesoro con ropa para disfrazarse o pueden usar pedazos de madera que sobraron de un proyecto para armar un sitio de construcción.
  • No dirija el juego. Deje que su niño o niña averigüe lo que quiere hacer por sí solo/a. Y si parece que están disputando, deles el espacio que necesitan para resolver su problema. Puede ser necesario intervenir si alguien puede ser lastimado. Pero, dentro de lo posible, trate de permitir que los niños arreglen las cosas entre sí.
  • Evite sobrecargar su niño o niña con actividades estructuradas, como clases y deportes organizados. Algo de eso está bien, pero recuerde de dejar tiempo para el juego.
  • Trate de limitar su tiempo enfrente a la pantalla. Aun cuando dicen que están muriéndose de aburro, los niños sí son capaces de encontrar algo que hacer. Y al resolver el problema de cómo entretenerse ¡también estarán ayudando a crecer sus cerebros!

Entonces, si está estableciendo resoluciones para el Año Nuevo, o simplemente pensado en las cosas que quiere hacer mejor este año, le proponemos algo divertido para usted y sus niños: ¡¡¡¡QUE JUEGUEN MÁS!!!!

Image: © Ana Blazic Pavlovic | Dreamstime.com

Katherine Pears
Dr. Katherine Pears is a senior scientist at Oregon Social Learning Center (OSLC). She earned her Ph.D in clinical psychology and has worked with OSLC since 1998. Katherine is the principal investigator and co-developer of the Kids In Transition to Schools (KITS) program. Currently, she oversees all the clinical and research activities for KITS. When she’s not in her office, you’ll find Katherine in the kitchen whipping up her latest creation or outdoors hiking a scenic trail.

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