La lectura para evitar el “resbalón de verano”

La lectura para evitar el “resbalón de verano”

A lo mejor ha escuchado hablar del “resbalón de verano”. Es el término que se usa en referencia a la pérdida de habilidades que experimentan los niños durante el verano cuando no están en la escuela. Y es más probable en los niños que ya estaban teniendo dificultades. De hecho, durante el verano, los niños pueden perder varios meses de logros en las habilidades de la lectura.

Si pensamos en las habilidades escolares como “músculos” que reciben mucho ejercicio durante el verano, esto tiene sentido. Y, como todo músculo, si dejamos de usarlos durante un par de meses (como lo que sucede durante el descanso de verano), se ponen blandos y pueden perder todo el crecimiento que acumularon cuando los estuvimos utilizando.

La buena noticia es que, si seguimos haciendo ejercicios con estos músculos, no pierden su fortaleza. Entonces, ¿cuál es una de las mejores maneras para que los niños sigan utilizando sus “músculos escolares”?

¡¡¡LA LECTURA!!!

Los estudios científicos muestran que cuando los niños, sobre todo los que tienen más dificultades en la escuela por varios motivos, tienen acceso a libros durante el verano, muestran mayores avances que los niños que no leen o los niños que leen pero que no tuvieron dificultades. Un estudio de Harvard indica que, con leer tan solo 5 libros durante el verano, los niños que tienen dificultades con la lectura pueden evitar perder habilidades valiosas. Istation ofrece sugerencias para crear su propio plan de lectura para el verano.

Entonces, ¿cómo puede asegurar que este “ejercicio de verano” sea divertido?

  1. Anótese en un programa de lectura de verano. Los vendedores de libros y las bibliotecas a menudo tienen desafíos de lectura de verano que premian a los niños con libros gratis por leer durante el verano. Visite el sitio web de Scholastic.com para averiguar sobre su Read-A-Palooza. O averigüe cuáles programas ofrece su biblioteca local. La mayoría tienen programas de verano (sus programas pueden variar este año debido a Covid-19).
  2. Desafíe a sus niños a un concurso de lectura de verano. No solamente los niños benefician de la lectura. También ayuda al cerebro adulto. Así que desafíe a su niño o niña a un concurso para ver quién puede leer más libros. O quién puede leer más libros sobre insectos. O cualquier otro desafío que se les ocurra. Aquí hay algunas listas de materiales de lectura de verano en inglés y español para que arranquen.
  3. Lea en voz alta a su niño o niña una vez por día. Si tiene niños más grandes, también le pueden leer a usted de vez en cuando. ¿Y si a usted no le gusta leer? Tenemos algunas sugerencias para ayudar a los papás a que no les agrada leer.
  4. Averigüe cuántos materiales de lectura distintos puede encontrar su niño o niña. Libros, novelas gráficas, revistas, periódicos, poemas, cartones de cereales, volantes, entradas de Wikipedia. Pida a su niño que encuentre algo nuevo que leer todos los días. ¡Todo tipo de lectura cuenta!
  5. Escoja temas semanales. Por ejemplo, la semana del tiburón, la semana del zombi, la semana del caballo, etc. Deje que su niña le ayude a escoger los temas. Es más probable que lea si puede participar en escoger el tema. Y luego, ¡pueden ver cuántos tipos de materiales de lectura diferentes pueden encontrar sobre cada tema!

Al buscar materiales de lectura de verano, permita que su niño escoja lo a él que le interese para que sienta ganas de participar en la lectura. Verifique que el material no sea ni demasiado fácil ni demasiado difícil para su niña para que aproveche al máximo el ejercicio. Y sobre todo, ¡que sea divertido! Concursos, juegos, carretas, incluso los libros de chiste pueden ayudar a prevenir el resbalón de verano.

Katherine Pears
Dr. Katherine Pears is a senior scientist at Oregon Social Learning Center (OSLC). She earned her Ph.D in clinical psychology and has worked with OSLC since 1998. Katherine is the principal investigator and co-developer of the Kids In Transition to Schools (KITS) program. Currently, she oversees all the clinical and research activities for KITS. When she’s not in her office, you’ll find Katherine in the kitchen whipping up her latest creation or outdoors hiking a scenic trail.

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