Cómo Romper los Efectos del Estrés Tóxico en las Habilidades Sociales de los Niños

Cómo Romper los Efectos del Estrés Tóxico en las Habilidades Sociales de los Niños

Hoy vamos a hablar sobre los niños que puedan tener problemas especiales con las habilidades sociales e incorporar algo de ciencia cerebral a nuestra plática.

Las habilidades sociales son complejas y se necesita tiempo para que los niños las aprendan. Para los niños que han experimentado trauma, también conocido como estrés tóxico, el aprender habilidades sociales puede ser realmente difícil. El trauma puede afectar seriamente el proceso normal de desarrollo, dificultando su habilidad de entender las señales sociales, desarrollar su regulación emocional, percibir la perspectiva del otro y desarrollar empatía.

El trauma obstaculiza la habilidad de los niños a hacer amigos en gran parte porque que afecta varias áreas del cerebro. Investigaciones científicas demuestran que el trauma afecta negativamente la habilidad de los niños a tomar decisiones y controlar sus impulsos. A la vez, el trauma puede afectar su reactividad al estrés y las situaciones emocionales. Entonces, los niños que han experimentado trauma puedan sentir emociones (como estar nervioso al conocer a gente nueva) con más intensidad y a la vez puedan tener dificultad para controlar su reacción y comportamiento (huyéndose o siendo brusco). No se sorprenda que todo esto pueda ocasionar situaciones sociales enredadas.

La noticia optimista es que aunque el trauma puede afectar al cerebro en desarrollo, sabemos de las investigaciones científicas que el cerebro es plástico (que sigue creciendo y cambiando) durante muchos años a través del niñez y la adolescencia. Esto quiere decir que los adultos pueden ayudar a los niños que han experimentado trauma a aprender habilidades sociales y cómo hacer amigos. Tenemos algunas sugerencias aquí:

  • Usar las habilidades actuales del niño como una base

Podemos abarcar las deficiencias en las habilidades sociales como lo haríamos con problemas académicas o en el aprendizaje.  Si un niño tiene dificultad para leer, primero identificamos las habilidades que el niño ya tiene y las usamos como una base para que pueda avanzar y convertirse en un mejor lector. Podemos hacer lo mismo cuando enseñamos las habilidades sociales. Por ejemplo, si vemos que una niña sabe acercarse a los niños e invitarles a jugar pero luego tiene dificultades para compartir y arranca los juguetes de las manos de los demás, podemos elogiarla por acercarse a nuevos amigos de una manera apropiada. “¡Me gusta mucho la manera tan amigable que tienes para invitar a los demás niños a jugar contigo!” Luego podemos enfocarnos en ayudarle a aprender los pasos para compartir con sus amigos. Entonces es importante darle oportunidades para practicar esta destreza nueva cuando usted está cerca para ayudar en caso de que sea necesario.

  • Entender las emociones

Los niños que han experimentado trauma muchas veces tienen dificultad para correctamente entender las señales sociales. Sin esta habilidad esencial, los niños tienen que adivinar (muchas veces incorrectamente) lo que esperan de ellos. Y como sus sistemas de reacción pueden haber sido afectado por el trauma, puede ser que saltan directamente a la reacción más extrema: “No les caigo bien; Hice algo malo.” Aquí hay un ejemplo de lo que pueda suceder: dos niños están construyendo una torre de bloques y un niño toca y tira la torre sin querer. El niño que la tumbó inmediatamente expresa que lo sienta con ambos el lenguaje de su cuerpo y la expresión facial. Desafortunadamente, el niño que tiene dificultades para interpretar estas indicaciones se confunde y piensa que el otro niño lo hizo a propósito. Esto puede resultar en enojo, llanto e incluso posiblemente agresión.

Aquí hay algunas maneras para ayudarles a los niños a entender mejor las situaciones sociales con sus señales o indicaciones. Empiece con una conexión entre las emociones y las expresiones faciales y el lenguaje corporal: “Cuando estamos enojados tensamos nuestras caras, empuñamos las manos y nuestros cuerpos sienten cálidos. Se pueden usar fotos, libros y su propia cara para demostrar esta conexión. Indique cómo las expresiones faciales y corporales y las emociones están vinculadas. Luego practique esta destreza de diferentes maneras para ella pueda profundizar su conocimiento. Incluso podrían jugar al detective para que los niños busquen las caras tristes/enojados/felices a su alrededor.

Otra manera para ayudar a los niños a ser mejores “detectives sociales” es nombrar las emociones: “Veo que estás contenta porque estás sonriendo y riéndote.” “Tu amigo tiene el ceño fruncido. ¿Cómo estará sintiéndose?” Mientras más entienden las señales sociales los niños, más fuertes van a ser sus amistades e interacciones sociales.

  • Emparejar el aprendizaje de las habilidades sociales con aprendizaje sobre cómo manejar la decepción y los sentimientos fuertes

¡El hacer y jugar con amigos puede ser emocional! A veces las cosas no marchan como queramos, a veces los amigos nos ofendan o destruyen nuestro juguete preferido sin querer. Enseñar a los niños cómo manejar la decepción y varias maneras para calmarse cuando están disgustados puede ayudarles a desarrollar maneras positivas para manejar las altas y bajas de la amistad. Esto es aún más importante para los niños que han experimentado trauma porque es posible que ya tuvieran dificultad para controlar su comportamiento. Vea nuestro Tablero de Pinterest para algunas maneras divertidas para practicar estas destrezas.

  • ¡¡Elogiar, elogiar, elogiar!!

Si quiere ver más de cualquier comportamiento, “¡elógielo a pedazos!” Aprender habilidades sociales es difícil y mientras lo practiquen los niños es importante que reconozcamos incluso las mejoras más minúsculas. Al dar elogios positivos (vea nuestro blog sobre cómo dar elogios específicos), los niños pueden crear una imagen positiva de sí mismos y de sus habilidades, lo cual lleva a una asociación positiva sobre la experiencia. Y ¡éstos son componentes esenciales para crear nuevas vías en el cerebro!

  • Enseñar a través de los libros

Me encanta leer libros a los niños cómo una manera para ayudarles a entender conceptos socioemocionales. Los libros son una manera divertida, atractiva y visual para que los niños aprendan a entender las emociones y la importancia de las amistades. Además, leer libros puede generar conversaciones naturales sobre los sentimientos de los personajes y los eventos previos a esas emociones. Esto les da más práctica para aumentar su conocimiento de las señales sociales y explorar nuevas maneras para manejar los problemas. Y a usted le da una mirada de lo que está pensando su niño.

  • No se olvide de modelar

Lo hemos dicho antes, pero modelar es una de las mejores formas para ayudar a los niños a interactuar con otros positivamente. Puede pedirle a su niño que averigüe lo que usted está sintiendo mirando su cara y su lenguaje corporal. Se puede modelar compartiendo y cooperando con sus amigos y familia. Y puede platicar sobre sus propias experiencias con amigos.

No queremos nunca que un niño experimente eventos traumáticos. Pero si ocurrió, podemos acercarnos con paciencia y reconocer cómo el trauma puede haber afectado sus habilidades sociales. Es importante recordar que cuando los niños tienen dificultades para llevarse bien con otros, no es que quieran ser maleducados o hacer que los otros se disgusten o se enojen. Simplemente no sabe cómo ser apropiadamente social. Con enseñarles estas destrezas, ¡podemos ayudarles a crear nuevas experiencias positivas que le ayudarán ahora y en el futuro!

Recursos:

Image: © Marcel De Grijs | Dreamstime.com

Emily Peterson
Emily Peterson is the Co-Clinical supervisor for the KITS program. She has interned at elementary schools and DHS, training with children in the foster care system prior to coming to OSLC. In her free time, Emily enjoys a good laugh, game nights, food and taking walks with her two dachshunds.

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